La Rubia

Mi chiringuito poético ya estaba montado cuando él se fijó en mí. O se fijó en todo el conjunto que era yo, la máquina, los carteles; el chiringuito. Me preguntó curioso e inquisitivo: ¿cómo funciona esto amigo? Y yo le contesté que se trataba de poesía instantánea, poesía por encargo, tú me das el tema y yo… escribo el poema. A cambio de una donación. Sonrió incrédulo y masculló ‘La Rubia’. Amplié un poco más el campo de visión y allí vi a su compañera, mujer, amante, esposa y rubia. Le pregunté si quería darme más detalles, si quería contarme algo más. Me invitó con un gesto a que contemplase a La Rubia y dijo: es obvio, ¿no?

La Rubia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s