La vuelta al mundo, ¿y luego qué?

Semanario digital

Por Juan Haro.

Viajar. La sensación de sentirte libre, de explorar lo desconocido, de esquivar al sedentario, de romper tus miedos, de aprender, de reír de pena, de llorar de alegría, de ligereza, de fortaleza, de flipar contigo mismo y de alucinar con el resto. La sensación de volar, de leer, de cambiar, de escuchar sonidos inéditos, de música,  de no hay huevos,  de enamorarse, de volver a enamorarse. De arrepentirse, de borracheras, de llevar otra vida, de reinventarse, de despedidas, de reencuentros, de añoranzas, de festejos, de cagadas, de, de… De tener Algo que recordar, de tener algo que merezca la pena ser contado.

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¿Qué sensaciones le quedan a uno tras dar la vuelta al mundo y regresar a la cotidianidad? ¿Qué hay después de una experiencia de tamaño calibre? ¿Cómo se adapta uno de nuevo al ritmo que dejó al marchar? ¿Te sientes fuera de sitio…

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